La recuerdo... la recuerdo ahora! se ha vuelto algo constante...
y hace unos días escribí para ella... en las nubes blancas que jamás borran mis escritos!
y el viento se los lleva al cielo dónde descansa su luz en paz!
"hoy después de tanto tiempo se siente en el aire
esa sombra que congela los sentidos...
soledad es bien llamada la tristeza...
mis manos no se mueven
mis labios ya no hablan
mis ojos intentan vivir el sueño eterno que se avecina...
¿porqué ahora?
la lluvia le colabora a mis lágrimas...
... a ser más fuertes, espesas, oscuras!!
quisiera dormir por ese tiempo largo
que extraño, como la extraño a ella!
y sólo estoy aquí viendo caer en mi la lluvia.
SaMaLoGi
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Lo escribí el 22 de Marzo de 2007 como recuerdo a esa personita que vivió y me cuidó cada instante de mi existencia hasta que no pudo hacerlo! la amo con mi alma por haber sido como fue!
Es el momento de dejar huella. Expresar lo que se siente por medio de las palabras, retratar momentos, crear magia.
jueves, 6 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
No more tries.
I am just to tired of comebacks. Every time I tried to write for me, two years passed and I do not update my blog. At least I do not forget I have it. Once again a lot of changes. Once again writing to freedom my mind and my soul.
Thank you!
Thank you!
jueves, 1 de marzo de 2012
Sueños
Sueños...
Pareciera imposible dejar de tenerlos y aún más recordarlos.
No está mal cuando son normales o 'buenos', pero cuando se convierten en pesadillas...
prefiero huír despertando. (If I can)
Y quisiera entenderlos...
Parecen muchos momentos de otras vidas, de otras personas;
y algunos son míos.
Sigo sin entenderlos.
Por lo pronto, solo me queda escribirlos.
Pesadillas o no, suceden en mi cabeza y presentan pedazos de lo que tengo adentro.
Creo.
Suconsciente claro y consciente oscuro.
Y el preconsciente es... borroso. Es como el limbo con sensaciones y figuras raras.
Esto último una gran suposición, aunque en realidad así me imagino el limbo.
Pareciera imposible dejar de tenerlos y aún más recordarlos.
No está mal cuando son normales o 'buenos', pero cuando se convierten en pesadillas...
prefiero huír despertando. (If I can)
Y quisiera entenderlos...
Parecen muchos momentos de otras vidas, de otras personas;
y algunos son míos.
Sigo sin entenderlos.
Por lo pronto, solo me queda escribirlos.
Pesadillas o no, suceden en mi cabeza y presentan pedazos de lo que tengo adentro.
Creo.
Suconsciente claro y consciente oscuro.
Y el preconsciente es... borroso. Es como el limbo con sensaciones y figuras raras.
Esto último una gran suposición, aunque en realidad así me imagino el limbo.
viernes, 17 de febrero de 2012
Regreso.
Perdida.
Tanto tiempo sin escribir, como si el blog tuviera la culpa de lo que contenía. Aquí estoy de nuevo, de vuelta a la escritura libre. ¿Cuántos regresos más tendré? Espero que no tantos y más bien me quede en la continuidad.
Tengo tanto por lo cuál escribir, tanto tanto! Que ya no voy a olvidarme más.
Bienvenida Sandra.
Tanto tiempo sin escribir, como si el blog tuviera la culpa de lo que contenía. Aquí estoy de nuevo, de vuelta a la escritura libre. ¿Cuántos regresos más tendré? Espero que no tantos y más bien me quede en la continuidad.
Tengo tanto por lo cuál escribir, tanto tanto! Que ya no voy a olvidarme más.
Bienvenida Sandra.
viernes, 9 de febrero de 2007
el primer cuento
Inmortalidad
Nunca pude entender todo lo que me decía. Esa manía de vivir metido entre libros que llenaban la atmósfera de fantasmas caminantes que sólo eran vistos por seres ajenos a la propia vida.
Su existencia estaba marcada por personajes oscuros, lugares inhabitados e historias que sólo podían encontrarse en los rincones más apartados de la biblioteca. Lo recuerdo bien… buscaba un libro acerca de los ritos de la muerte en la región media de África, cuando lo vi allí, en una silla, ensimismado en su libro de artes oscuras. Un rayo de luz aparecía levemente por la ventana era como si estuviera recibiendo el poder de un dios sobrenatural que lo llenaba de fuerzas para acabar con la triste sombra que rodeaba su alma.
Seguía pensando en los ritos africanos para la muerte y pasaba la mirada por toda la estantería, hasta que llegué al lugar donde podía divisar cada una de sus facciones y sentir su pesada pero palpitante respiración; y aunque mi mente estaba en los libros, mi atención seguía posada sobre ese ser que debía tener la historia que necesitaba escuchar; había estado en una de mis clases y desde entonces no había podido olvidar esa fría presencia.
-oye!- escuché por un momento, me había quedado petrificada mirando en su dirección, ahora estaba en frente de mi hablándome. -¿qué?- respondí con un tono despectivo como si le quisiera restar importancia al acto anterior; -¿necesitas el libro?- volvió a hablar esa cruda voz; -eeeh! No!- respondí firmemente, y entonces volvió a hablar –sirve para tu clase…- cuando quise responder había desaparecido. Pensé –me recuerda- pero ahora yo ya no podía recordar porque estaba allí.
-¿lo leíste al fin?- resopló una voz detrás de mi, sentí frío… sabía que era él otra vez pero ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo había visto… tardé en responder –si gracias- sentí que el tiempo se había detenido… sentí que los relojes no sonaban, ni se movían; que las nubes no viajaban en el cielo azul de aquel día; que los pasos al andar se trasladaban al vacío. Tenía mi mirada fija en él y antes de que desapareciera por enésima vez pregunté: ¿Cómo te llamas? Y con una leve sonrisa que más parecía el rostro sonrojado de una cara pálida y que sin sentido ahora cambiaba para volverse amable -...- finalmente respondió, me sentí aliviada y a la vez nerviosa por lo que pudiera seguir… luego un -¿y tu?- rompió el silencio bruscamente; no sabía si debía responder a un momento que nunca imaginé podría pasar; un momento que bien podría haber durado toda la eternidad esperando a que alguno de los dos dijera que su rareza era como átomos negativos que se ven atraídos por los positivos y que, al estar juntos, todo regresa al punto neutro como en el nirvana… un estado en el que al sentirse todo se siente nada o al pensar en la nada se ve el todo… -…- alcancé a decir en un susurro… asintió y al despedirse, todo volvió a ser como en un día normal.
Y así transcurrieron los calurosos minutos de una historia que aunque no era la que yo esperaba tampoco quería que terminara así.
Ese día parecía lluvioso; me hacía falta algo, algo que no podía tener; algo que ya no podría encontrar; ese algo frío y húmedo que hacía que mi vida tuviera el sentido amargo y hermoso que le faltaba. Ahora me encontraba frente a él, o lo que quedaba de él… ya no sentía que las pequeñas gotas que caían sobre mí pudieran causar algún efecto; ya no podríamos hablar por horas o cruzar esas miradas que en la oscuridad transmitían una pequeña luz fugaz que hacían revivir los viejos espectros que danzaban a nuestro alrededor.
Ahora su cuerpo yacía en un pedazo de tierra sin poder ser contemplado por su alma guerrera que había compartido el más grande de todo los secretos imaginados por el hombre –o en este caso sólo por él- el único hombre que había recorrido los rincones de la vida de la mano de un libro y una figura halada… la inmortalidad.
Una inmortalidad festejada sólo por un recuerdo… el último beso antes de despedirse… para siempre.
Sandra M. Lozada G.
Nunca pude entender todo lo que me decía. Esa manía de vivir metido entre libros que llenaban la atmósfera de fantasmas caminantes que sólo eran vistos por seres ajenos a la propia vida.
Su existencia estaba marcada por personajes oscuros, lugares inhabitados e historias que sólo podían encontrarse en los rincones más apartados de la biblioteca. Lo recuerdo bien… buscaba un libro acerca de los ritos de la muerte en la región media de África, cuando lo vi allí, en una silla, ensimismado en su libro de artes oscuras. Un rayo de luz aparecía levemente por la ventana era como si estuviera recibiendo el poder de un dios sobrenatural que lo llenaba de fuerzas para acabar con la triste sombra que rodeaba su alma.
Seguía pensando en los ritos africanos para la muerte y pasaba la mirada por toda la estantería, hasta que llegué al lugar donde podía divisar cada una de sus facciones y sentir su pesada pero palpitante respiración; y aunque mi mente estaba en los libros, mi atención seguía posada sobre ese ser que debía tener la historia que necesitaba escuchar; había estado en una de mis clases y desde entonces no había podido olvidar esa fría presencia.
-oye!- escuché por un momento, me había quedado petrificada mirando en su dirección, ahora estaba en frente de mi hablándome. -¿qué?- respondí con un tono despectivo como si le quisiera restar importancia al acto anterior; -¿necesitas el libro?- volvió a hablar esa cruda voz; -eeeh! No!- respondí firmemente, y entonces volvió a hablar –sirve para tu clase…- cuando quise responder había desaparecido. Pensé –me recuerda- pero ahora yo ya no podía recordar porque estaba allí.
-¿lo leíste al fin?- resopló una voz detrás de mi, sentí frío… sabía que era él otra vez pero ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo había visto… tardé en responder –si gracias- sentí que el tiempo se había detenido… sentí que los relojes no sonaban, ni se movían; que las nubes no viajaban en el cielo azul de aquel día; que los pasos al andar se trasladaban al vacío. Tenía mi mirada fija en él y antes de que desapareciera por enésima vez pregunté: ¿Cómo te llamas? Y con una leve sonrisa que más parecía el rostro sonrojado de una cara pálida y que sin sentido ahora cambiaba para volverse amable -...- finalmente respondió, me sentí aliviada y a la vez nerviosa por lo que pudiera seguir… luego un -¿y tu?- rompió el silencio bruscamente; no sabía si debía responder a un momento que nunca imaginé podría pasar; un momento que bien podría haber durado toda la eternidad esperando a que alguno de los dos dijera que su rareza era como átomos negativos que se ven atraídos por los positivos y que, al estar juntos, todo regresa al punto neutro como en el nirvana… un estado en el que al sentirse todo se siente nada o al pensar en la nada se ve el todo… -…- alcancé a decir en un susurro… asintió y al despedirse, todo volvió a ser como en un día normal.
Y así transcurrieron los calurosos minutos de una historia que aunque no era la que yo esperaba tampoco quería que terminara así.
Ese día parecía lluvioso; me hacía falta algo, algo que no podía tener; algo que ya no podría encontrar; ese algo frío y húmedo que hacía que mi vida tuviera el sentido amargo y hermoso que le faltaba. Ahora me encontraba frente a él, o lo que quedaba de él… ya no sentía que las pequeñas gotas que caían sobre mí pudieran causar algún efecto; ya no podríamos hablar por horas o cruzar esas miradas que en la oscuridad transmitían una pequeña luz fugaz que hacían revivir los viejos espectros que danzaban a nuestro alrededor.
Ahora su cuerpo yacía en un pedazo de tierra sin poder ser contemplado por su alma guerrera que había compartido el más grande de todo los secretos imaginados por el hombre –o en este caso sólo por él- el único hombre que había recorrido los rincones de la vida de la mano de un libro y una figura halada… la inmortalidad.
Una inmortalidad festejada sólo por un recuerdo… el último beso antes de despedirse… para siempre.
Sandra M. Lozada G.
(cuento original escrito el 11 de Agosto de 2005)
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Este cuentico se lo escribí a una personita que no volví a ver jamás... supongo que regreso a su lugar de origen; de todas maneras le agradezco haber sido mi inspiración!!
una razón más para escribir...
Uy! bueno creo que al igual que todos este blog tiene un fin... mis cuentos... supongo que no son muy buenos pero me han servido para sacar, profundizar, aclarar, estudiar y ponerle arte a mi vida... bueno algo desordenada y todo pero en fin...
Quiero poner mis cuentos y dedicatorias aquí... espero que les guste...
Un abrazo!
Quiero poner mis cuentos y dedicatorias aquí... espero que les guste...
Un abrazo!
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